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Reparar un viejo monitor

El nuevo hardware informático viene y se va, un desembolso económico constante también se ve envuelto en todo este tema, para actualizar nuestro equipo y convertirlo en nuevo casi y prácticamente de manera contínua, pese al paso del tiempo.

Después de todo, una vez que tenemos algo que nos gusta y nos funcione bien, no tenemos ninguna obligación de cambiarlo. Eso también vale en el caso de un monitor. Mientras queramos mantenerlo en funcionamiento y nos sea útil, debemos usarlo.

Pero el tiempo pasa inexorable, y puede deteriorar el monitor convirtiéndolo en obsoleto y susceptible de ser reemplazado por uno nuevo y supuestamente mejor. Cuando nuestra pantalla se vuelve loca y/o cansada, no siempre es tiempo de cambiarla.

Favorezcamos el ahorro y la economía inteligente mediante una serie de trucos que en algunos casos pueden ayudarnos a reparar nuestro viejo y buen monitor. Incluso podemos visitar algunas tiendas de segunda mano en la que rebosan los monitores de dos o tres años de antiguedad.

Para nuestro uso, o incluso para regalar a algún amigo, donarlo, venderlo, lo que queramos, pudiendo ser útil y economizar algunos euros. A muchos de estos monitores que la gente considera obsoletos, aun se le puede sacar algún jugo o utilidad.

Muchas de estas pequeñas reparaciones u operaciones de mantenimiento pueden hacerse en el propio hogar y con muy poco esfuerzo, como podremos ver. Además, casi todos los monitores tienen una tecnología similar que hace su reparación estandar.

La tecnología básica de un monitor se fundamenta en un único tubo en la parte trasera del monitor denominado Tubo de Rayos Catódicos o CRT. La mayoría de los monitores usan este tubo, con la excepción de los monitores de tipo flat o pantalla plana.

Los cátodos o electrones negativos dirigen haces de luz hacia la pantalla, generándose el efecto de dibujar o mostrar imágenes en el monitor. El CRT está revestido de un material fosfóreo que emite luz cuando es golpeado con o por electrones.

El material está alineado en la forma de millones de celdillas o puntos. Si nos acercamos suficiente a la pantalla podremos ver todos esos minúsculos puntos que en condiciones normales no solemos ni podemos apreciar. A través del fondo del monitor se sitúan tres pistolas de electrones, por llamarlas de alguna manera.

Estas tres “pistolas” disparan corrientes de electrones a la pantalla. Comienzan por la parte superior de la pantalla y rápidamente, de un modo más veloz que el ojo humano, escanean desde la izquierda a la derecha toda la pantalla.

Al llegar a la parte derecha del monitor, saltan una fila y repiten la operación, hasta que logran barrer toda la pantalla. Esto se repite hasta que toda la pantalla se ve dibujada. Mientras que esto parece un proceso lento, esto se efectúa en fracciones de segundo.

Cada una de estas tres pistolas controla el mostrado de cada color: rojo, verde y azul. De este modo, se pueden mostrar todo conjunto de colores posibles. La superficie del CRT solo emite luz por un pequeño momento, antes de comenzar su atenuación.

Funcionamiento

Por todo esto, se requiere que la pantalla esté en constante redibujado muchas veces por segundo, para que el parpadeo no sea evidente y perceptible por el usuario, ya que sería motivo de cansancio ocular y deterioro físico que nadie estaría dispuesto a soportar.

Las pistolas de electrones disparan los electrones a través de unas lentes llamadas de Apertura Elíptica. Como las lentes de una cámara, pueden ser enfocadas para hacer una imagen más contrastada o más suave. Incluso podemos ver que con el paso del tiempo los monitores pierden este enfoque.

Esto puede ocasionar que el monitor o la imagen que muestre sea algo borrosa, perdiendo de este modo el brillo y calidad de imagen original, cuando adquirimos el producto.

Si el monitor es importante para poder ver qué hacemos y lo que nos dice el sistema, más importante son nuestros ojos y nuestra salud. Está demostrado científicamente, y en la práctica, que trabajar ante un monitor produce cansancio, picor e irritación de ojos, vista cansada, dolor de cabeza y visión borrosa.

El monitor emite una serie de radiaciones y acumula en la pantalla electricidad estática, causantes de estos síntomas. Los filtros de pantalla se encargan de reducir estos efectos de las radiaciones y de descargar la electricidad estática.

Entre las radiaciones emitidas se encuentran la ultravioleta, la infrarroja, la visible … Entre las demás ventajas de instalar un filtro frente a nosotros destacan la eliminación de los reflejos en la pantalla, el aumento de la definición de los colores y caracteres y la reducción de la cantidad de polvo y suciedad que se fija a la pantalla debido a la electricidad estática.

No obstante y a pesar de lo anterior vamos a dar una serie de consejos que deberíamos seguir todos aquellos que nos tiramos muchas horas delante del ordenador, tanto para trabajar como para estudiar como para jugar. Así un buen monitor debe de reunir las siguientes características:

Los colores del monitor deben ser CLAROS y MATES. Así se evitan reflejos. Los caracteres tiene que estar bien definidos, con un buen nivel de contraste con respecto al fondo, de tamaño suficiente y con un espacio adecuado entre los renglones. Lo dicho anteriormente facilita la legibilidad, así que es preferible trabajar con estas características y modificarlas, sí se desea, en el momento de la impresión. La imagen de la pantalla debe ser estable, sin destellos, reflejos, centelleos, etc. Es aconsejable un precalentamiento de la pantalla para evitar una fatiga visual producida por estas variaciones. Algunos de estos factores se achacan a la edad del monitor, como el comienzoa ver algunos caracteres o zonas borrosas. Veamos cómo arreglar esto caseramente como si de McGyver se tratara. Pero antes, una serie de recomendaciones.

¡Ten cuidado!

Abrir un monitor puede ser algo potencialmente peligroso tanto para el propio monitor como para nosotros mismos. Los monitores tienen fuertes cargas eléctricas corriendo dentro de ellos y pueden ser extremadamente peligrosos si no los manipulamos correctamente.

No recomendamos abrir un monitor y cambiar las cosas del interior. Solamente profesionales que tienen experiencia en el tema deberían acceder al interior de un monitor. Este artículo tiene varios objetivos, pero el primordial es de propósito meramente informativo.

Así, si pese a todo decides abrir tu monitor, por favor se extremadamente cuidadoso, y no nos hagas responsable por cualquier daño que recibas tu o el monitor por ello. Ahí queda nuestro aviso para que sea tomado y tenido en cuenta.

El primer paso, obviamente, es quitar la tapa o cubierta del monitor. La mayoría de los monitores tienen dos capas encerrando el interior, la frontal y trasera. La primera mantiene el tubo en el lugar adecuado, y es el sitio donde se alojan los botones de ajuste y demás.

Esta capa no debe ser quitada, y dejémosla en este lugar para prevenir cualquier deslizamiento del tubo. La parte trasera guarda la mayoría
del cuerpo del monitor. Se puede eliminar estas partes mediante tornillos que se pueden disponer en las partes laterales.

En este momento, después de quitar la tapa, podemos ver todos los componentes expuestos. Mientras que cada monitor es diferente, la mayoría de ellos tienen tres cosas negras en la arte baja derecha del monitor. A menudo, los fabricantes los protegen con goma o pegamento.

Estas “cosas” tienen un propósito específico. Dos de ellas se utilizan para el enfoque, uno para el vertical y el otro para el enfoque horizontal. El tercero sirve para regular el voltaje, cuánta electricidad servirá para alimentar el monitor en sí mismo. Este puede ajustar cuánto brillo tendrá la imagen.

Enciende el monitor y dejemos cargar nuestro sistema operativo. Encontramos una resolución que queremos usar y algún texto que aparece borroso. Cuidadosamente, asegurémonos de que no estemos tocando ninguno de los cables del interior.

Ajustemos cada uno de los dos focos hasta que el texto sea más claro y legible. Comencemos con el vertical y sigamos con el horizontal. Después que el enfoque esté ajustado a nuestras necesidades y conveniencias, apaguémoslo y desenchufémoslo. Incluso aunque esté apagado, si prosigue el cable enchufado, corremos el riesgo de sufrir alguna descarga, y potencialmente sigue suministrando energía al monitor. Utilicemos entonces pegamento fuerte para asegurarnos que las tuercas del enfoque no se modifiquen cuando cerremos el monitor. Dejémoslo secar.

Como medida de precaución, podemos aspirar o limpiar el polvo o la suciedad del interior del monitor. Esto nos prevendrá de cualquier fallo debido a la suciedad o similares. Esto puede hacerlo con aire a presión, o soplando, pero de ningún modo con ventiladores o aspiradores.

Conclusiones

Finalmente, pongamos la caja y asegurémonos que está como la habíamos quitado. Enchufémoslo, y comprobemos que la imagen ha mejorado en brillo y claridad. Si no es así, o algo hemos hecho mal o …..compremos otro monitor.

Esto todo, como hemos dicho al principio, ha de servir como meramente informativo. Esperemos que hayas disfrutado mientras hacemos bricolaje informático, algo que quizá nunca hayas imaginado.

Javier P., Infor PC

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