Sí, aunque no lo parezca el pastelito con cerezas es un cronómetro. Resulta que mi madre, que por motivos de su trabajo necesitaba un cronómetro, le pidió a una conocida que le comprase uno (no me preguntéis por qué no fué ella misma, a una madre se la quiere pero no se la entiende
) y hoy ha aparecido con este artilugio:
Si a una persona ya le dá el pego el pastelito no os quiero decir a mi perro, que en cuanto le ha echado el ojo encima ya quería zampárserlo. Pobre insensato
, ¡quieto Kuur!










Entradas RSS